Tokio es increíble. Su infinidad de barrios, algunos más exóticos que otros, lo convierten en una ciudad donde, cada 10 pasos, hay que tomarle foto a algo. Buena comida, buenos precios, buen skincare, buen transporte, buena onda. Estos son los imperdibles de Tokio en menos de una semana.
Por @caro_itinerante de @adnviajero.cl
Día 1 - Shibuya y Shinjuku
¿Has visto ese cruce donde, a diario, un millón de personas cruzan de izquierda a derecha, de diagonal a diagonal y nadie se inmuta? Bueno, ese famoso caos está en Shibuya, un barrio vivo, power, algo corporativo, con muchos cafés, centros comerciales, y mucha, MUUUUCHA gente. Obvio, CRÚZALO, y fíjate cómo, a pesar del desorden, ¡nadie choca! En una de sus esquinas, aprovecha de ver la estatua de Hachiko, el perro fiel que esperó eternamente a su dueño y que, incluso, tiene su propia película.

Los parques en Tokio son espectaculares, por lo mismo, no dejes de ir al parque Yoyogi -full relajo- para luego dirigirse al Santuario Sintoísta Meiji (¡gratuito!), donde puedes estar cerca de 2 horas. Recuerda: Tokio es no parar de caminar, ¡sus calles lo impiden! Takashita, Harajuku y Omotesando son tres de sus imperdibles donde, además de comprar cualquier tipo de souvenir, puedes aprovechar de probar la deliciosa street food nipona.

Termina el día en Shinjuku, el barrio rojo de Tokio. Visitarlo de noche es primordial porque es luces, luces, luces, luces, ruido, luces. Es muy entretenido y MMUUYYY exótico. Acá verás al japonés desordenado.
Día 2 - Asakusa, Ueno y Akihabara
Siempre tomo los famosos
free walking tour y Tokio no fue la excepción. En Asakusa, me reuní con un guía argentino y otras 10 personas para recorrer, durante 2 horas y media el barrio: el río Sumida, la puerta Kaminarimon, la calle Nakamise, el templo Sensoji y el santuario Asakusa.
Luego, caminando, dirígete hasta el Parque Ueno donde, además, está el Museo Nacional de Tokio. Ojo, la caminata desde Asakusa hasta Ueno es larga, pero vale la pena hacerla para ir recorriendo otro tipo de calles niponas.
En la noche no dejes de ir a Akihabara, el barrio electrónico y otaku de la ciudad. Muchas pantallas, mucho ruido, muchas luces. Para gran parte de los turistas, es el barrio freak. Si te gusta el animé, este es tu lugar.

TIP 1: Para movilizarse (tren, bus y metro) te recomiendo comprar la tarjeta Suica, algo así como la Bip! para los santiaguinos. Yo la compré cuando llegué y la cargué de inmediato. Todo en el aeropuerto (Haneda), donde también puedes cambiar dinero. Ojo, no hay problemas en pagar con tarjeta de crédito, pero son buenos para el efectivo.
Día 3 - Ginza, palacio y jardines
En el tercer día puedes tomar otro free walking tour, esta vez, por el
Palacio Imperial. Luego, puedes continuar al barrio chic, corporativo, lleno de rascacielos y tiendas de lujo nivel Zeus. Se trata de Ginza - sí, como la canción de J. Balvin- que es como caminar por Manhattan, pero más intenso aún. Mucha atención a cada detalle de sus hermosas tiendas y, si te gustan los autos, puedes pasar a Nissan. En el último piso hay una cafetería en la que puedes escoger un auto para que te lo impriman en tu café, ¡les digo que en Tokio todo es fotografiable!
A pesar de ser un barrio muy corporativo, también tiene un mercado. No es barato, pero si te gustan los mariscos, no dejes de pasar. Se trata del mercado Toyosu y puedes disfrutar desde sashimis hasta ostras a la parrilla, pulpo, camarones y, obvio, sushi.
Para ir cerrando el día, anda a los Jardines Hamarikyu a ver el atardecer, ¡qué bien mantienen sus parques los japoneses! Es un agrado visitarlos. Y culmina el tercer día arriba de la Tokyo Sky Tree. Es cosa de gustos, pero yo prefiero subirla de noche que de día. Ver toooda la capital iluminada es de otro planeta.

TIP 2: En Japón, los basureros prácticamente NO EXISTEN. Por lo mismo, te recomiendo que siempre andes trayendo bolsitas para tus papeles. Si no, puedes ingresar a un Family Mart (una tienda de conveniencia, como los famosos Seven Eleven), aunque no siempre es un éxito.
Día 4 - Odaiba, Borderless y Torre de Tokio
El cuarto día puedes visitar la Estatua de la Libertad… No, no es chiste. En Odaiba, un barrio harto más tranquilo que cualquiera de los mencionados, hay una réplica -de menor tamaño- de la Estatua de la Libertad y, a pesar de no ser la original, todos se toman una foto con ella.
Odaiba no es para estar mucho rato, pero lo que sí recomiendo es que cruces en ferry hacia el otro lado de la ciudad. Es un viaje de 20 minutos, aproximadamente, y la vista desde el agua es maravillosa. Compras el ticket ahí mismo, en el puerto. En este día puedes también ir a Team Lab Borderless, un museo de arte inmersivo no apto para vertiginosos, ya que las luces, los sonidos, las imágenes 3D marean bastante. Es muy entretenido y vale la pena, eso sí, compra las entradas con anticipación
a través de su web. ¡Se agotan rapidísimo!

Tip 3: ¿Dormir en una cápsula? ¡Oh sí! Increíble experiencia que viví en Tokio la última noche. ¡Soy claustrofóbica y no me pasó nada! Hay un piso para hombres y otro para mujeres (me parece que para parejas no existe), las cápsulas tienen para conectar cargadores, nivelar la luz y algunas, incluso, miden tu calidad de sueño. En el espacio común hay internet y mesas para trabajar. ¡Inolvidable!

2 comentarios
Woooww! excelentes datos. He visto varios itinerarios y definitivamente basaremos nuestro viaje en este.
Qué buenos e interesantes datos😉